A la Conferencia Episcopal de El Salvador - Inspiración de Jesucristo

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A la Conferencia Episcopal de El Salvador

Comunicados


A LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE EL SALVADOR


Señores Obispos de El Salvador:

El Arzobispado de San Salvador y la Conferencia Episcopal de El Salvador deben ser presididos y administrados por miembros de la Iglesia Católica que realmente honren y glorifiquen a El Salvador.

En nuestra Nunciatura Apostólica, antes que se desatara la guerra, el sacerdote español Leopoldo Barreiro nos decía cosas que denigraban a Monseñor Romero. En cuanto lo asesinaron, como en la Nunciatura supe que se había negado a abandonar el país y siguió denunciando a quienes estaban masacrando al pueblo salvadoreño, reconocí que nuestro Arzobispo era un mártir de El Salvador, otro santo de este mundo.

Hasta cuando el sacerdote español regresó de Roma y comenzó a denigrarme ante nuestras familias y amistades, hasta cuando comencé a soportar en carne propia sus inmisericordes e injustas habladurías, hasta entonces empecé a comprender que nuestro antiguo cura párroco utilizaba mal su lengua, no por una errónea percepción de la realidad, sino con absoluta premeditación y alevosía, a fin de lograr sus insanos propósitos.

Actuando en legítima defensa de mi dignidad, de mi familia, de nuestro pueblo y de nuestra Iglesia, comencé a investigar toda la solapada vida del corrupto español; y, con pruebas fehacientes, les he demostrado su estafa y depravación sacerdotal, desde 1975 hasta la fecha.

El homosexual estafador sacerdote español Leopoldo Barreiro Gómez, durante 27 años ha actuado impunemente, porque varios monseñores y cardenales le han fomentado y encubierto sus crímenes y mala vida. De no haber sido por quienes lo corrompieron y encubrieron, jamás nos hubiese causado tantos daños y perjuicios a miles de víctimas, no sólo en El Salvador, sino también en Europa.

Varios obispos que promovieron y encubrieron al corrupto ex Secretario General de nuestra Conferencia Episcopal, ya fallecieron. Y los obispos que aún están vivos, los que tengan temor de la diestra justiciera de nuestro Dios Padre, para honra y gloria de El Salvador del Mundo y de nuestra Santa Iglesia Católica, no deben seguir encubriendo a tan perverso sacerdote español, ni a ningún otro corrupto religioso, sacerdote, monseñor o cardenal.

Este 6 de octubre de 2002, gracias a Dios, nuestra Iglesia colocó en los altares a un nuevo santo, a San Josemaría, pero no para que los corruptos dirigentes del Opus Dei sigan utilizando su imagen para seguir estafando y corrompiendo a más miembros de nuestra Iglesia Católica, no para que los corruptos religiosos, sacerdotes, monseñores y cardenales sigan utilizando su imagen para cometer mayores fechorías impunemente, no para que los hipócritas sigan vanagloriándose y corrompiendo a más fieles cristianos, sino para honra y gloria de El Salvador.

Desgraciadamente, durante siglos, las imágenes de nuestros santos y santas, han sido mal utilizadas, fomentando malignos fetichismos y tradiciones paganas que benefician a quienes tienen tenebrosos intereses, y que denigran la verdadera cristiandad y el espíritu de los santos y santas.

La nueva evangelización debemos realizarla en todo el mundo, en espíritu y en verdad, como nuestro Dios Padre manda y ordena en su Sagrada Ley, no fomentando mayores hipocresías, no promoviendo más falsas doctrinas, sino honrando y glorificando a El Salvador.

Gracias a Dios, la antigua residencia de mi madre es la actual sede de nuestra Conferencia Episcopal, y como pobre hermano de El Salvador tengo legítimo derecho a exigirles que actúen con honestidad, dignificando a todos los hermanos y hermanas de El Salvador y de todo el mundo.

Más les vale no oponerse a los designios de nuestro Dios Padre. El corrupto sacerdote español Leopoldo Barreiro Gómez, el corrupto sacerdote salvadoreño José Benigno Parada Alfaro y el corrupto monseñor español Fernando Sáenz Lacalle, de inmediato, obligadamente, tienen que renunciar a todos los cargos eclesiales, e irse a recluir a un monasterio en España, donde deberán permanecer pidiendo perdón durante el resto de sus vidas, expiando sus pecados.

Si esos tres necios se niegan a renunciar a los cargos eclesiales y recluirse durante el resto de sus vidas en un monasterio español, toda su corrupción se desenmascarará en los medios de comunicación de El Salvador y de otras naciones, hasta que se recluyan para siempre en un monasterio español. Más les vale hacer de inmediato lo que obligadamente tendrán que hacer después del escándalo que ya provocaron, y del que a mayores provoquen con su maligna necedad.

Para que se cumpliera la sagrada voluntad de nuestro Dios Padre, inmediatamente después de haber reconocido su criminal amor al dinero, Judas Iscariote devolvió el capital que de mala manera había obtenido, y ahorcándose demostró su arrepentimiento. Y gracias a lo que ocurrió en aquella época, millones y millones de cristianos han alabado y glorificado, y seguirán alabando y glorificando, a nuestro Señor Jesucristo, a El Salvador del Mundo.

Para que se cumpla la sagrada voluntad de nuestro Dios Padre, inmediatamente después de reconocer su criminal amor al dinero, Leopoldo Barreiro Gómez, José Benigno Parada Alfaro y Fernando Sáenz Lacalle tendrán que devolver el capital que de mala manera han obtenido en este mundo, y se recluirán en un monasterio español, para expiar sus pecados. Y gracias a lo que está ocurriendo en esta época, en todo el mundo, millones de hermanos y hermanas cristianas, que por culpa de predicadores corruptos se han desmadrado espiritualmente, comenzarán a cumplir el Sagrado Mandamiento de honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María. Y las futuras generaciones de nuestros hermanos y hermanas creyentes, gracias a lo que está sucediendo ahora, cumplirán la sagrada obligación de honrar a la Santísima Virgen María, a la madre de Jesús, a la madre de Emmanuel, a la madre de Dios con nosotros.
La verdad nunca podrán destruirla u ocultarla. Santa Rosa de Lima fue y seguirá siendo por siempre la primera flor de la evangelización de nuestro continente, y con su sublime e inquebrantable espíritu cristiano los de Santa Rosa de Lima continuaremos realizando la nueva evangelización en nuestro continente y en todo el mundo, enseñándole a nuestros hermanos y hermanas cristianas a no seguir siendo espiritualmente desmadradas, enseñándoles a cumplir el Sagrado Mandamiento de honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María, enseñándoles a no tergiversar lo que escrito está en la Sagrada Biblia:

Este fue el principio de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla. Mientras lo estaba pensando, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrá el nombre al hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros. Cuando José se despertó, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa. Y sin que hubieran tenido relaciones, dio a luz un hijo, al que puso por nombre Jesús.

Por culpa de miles de pastores corruptos, que por amor al dinero manipulan la Sagrada Escritura a su antojo, que manipulan a los creyentes para convertirlos en sus fieles seguidores, hoy en día millones de hermanos y hermanas cristianas se encuentran espiritualmente desmadradas, y por su maligna culpa cada vez son más quienes se siguen desmadrando espiritualmente. El Vaticano y las Conferencias Episcopales, reconózcanlo, por más comunicados pastorales que publiquen, nunca han podido ni podrán evitar el desmadramiento espiritual de nuestros hermanos y hermanas cristianas. Reconozcan que Dios utiliza a los más débiles para lograr sus propósitos. Reconozcan que con la Palabra de Dios y la narración de los hechos, he logrado hacer callar a religiosos, sacerdotes, monseñores y cardenales corruptos en España y El Salvador, y que los sacerdotes corruptos que manipulaban a nuestros fieles hermanos y hermanas para que me calumniaran y aniquilaran, han salido huyendo de Santa Rosa de Lima, avergonzados por los crímenes que han cometido.

¿Acaso no es cierto que el Cardenal Suquía y el Cardenal Rouco nunca se atrevieron a denunciarme en los tribunales de justicia españoles por desenmascarar en todos mis escritos la corrupción sacerdotal? ¿Acaso no es cierto que Monseñor Álvarez jamás se atrevió a emitir un comunicado del obispado para condenarme por denunciar los sacerdotes corruptos que él promovía y amparaba en nuestra nación? ¿Acaso no es cierto que la Conferencia Episcopal de El Salvador nunca se ha atrevido a demandarme en los tribunales de justicia por dedicarme en cuerpo y alma a desenmascarar la depravación de su ex Secretario General? ¿Acaso no es cierto que el homosexual sacerdote español Leopoldo Barreiro se fue huyendo de Santa Rosa de Lima después de estafarnos con el Edificio Clínica Casa Comunal que nos prometió en 1975? ¿Acaso no es cierto que el sacerdote José Benigno Parada Alfaro este año no se atrevió venir a negarnos la Sagrada Eucaristía a todos los que nos excomulgó en el templo de Santa Rosa de Lima? ¿Acaso no es cierto que el homosexual Leopoldo Barreiro Gómez y el pederasta José Benigno Parada se confabularon para manipular a los fieles hermanos y hermanas que se dedicaban a desprestigiar y aniquilar todas las obras sociales que comenzamos a realizar en Santa Rosa de Lima? ¿Acaso no es cierto que en Santa Rosa de Lima un montón de fieles hermanos y hermanas se volvieron hipócritas y despiadadas por culpa de los malignos sacerdotes Leopoldo Barreiro y José Benigno Parada? ¿Acaso no es cierto que Monseñor Fernando Sáenz Lacalle mintió descaradamente cuando este año declaró que no existía denuncia contra ningún sacerdote corrupto? ¿Acaso no es cierto que Monseñor Fernando Sáenz Lacalle durante años ha estado encubriendo la depravación sexual y pastoral del sacerdote español Leopoldo Barreiro y del sacerdote salvadoreño José Benigno Parada? ¿Acaso no es criminal Monseñor Fernando Sáenz Lacalle por haberse dedicado en El Salvador a promover y encubrir sacerdotes criminales?

Si el necio Fernando Sáenz Lacalle intenta seguir prolongando su criminal estadía en El Salvador, si no renuncia de inmediato a todos los cargos eclesiales y con Leopoldo Barreiro y José Benigno Parada van a recluirse de por vida en un monasterio español, si se atreven a pronunciar una tan sola palabra en contra mía o de mi madre, decenas de periodistas y abogados investigadores en Santa Rosa de Lima se dedicarán a entrevistar a los niños y jóvenes que fueron víctimas de los depravados sacerdotes Leopoldo Barreiro y José Benigno Parada, y se profundizará y publicará la investigación de tal manera que el necio Fernando Sáenz Lacalle de todos modos se tendrá que ir de El Salvador y durante el resto de su vida va a arrepentirse de haber promovido y encubierto a los sacerdotes corruptos que tanto daño y perjuicio nos han causado.

Que no sigan siendo necios los corruptos que utilizaron el Opus Dei para estafarnos e imponernos su maligna autoridad. Con mayores necedades jamás lograrán apagar el infierno que crearon en El Salvador. Que no pretendan utilizar lo que escribió San Josemaría para seguir encubriendo la corrupción sacerdotal, porque todo lo que él escribió no sirve para encubrir a ningún criminal en la tierra, ni para sobornar a Dios en el cielo.

Si los corruptos que manipulan el Opus Dei se proponen seguir perjudicando a Santa Rosa de Lima, utilizaremos todos los escritos de San Josemaría, para demostrarles que ninguna de sus frases sirve para encubrir a ningún criminal en la tierra, ni para sobornar a Dios en el cielo. Y digo “utilizaremos”, porque ya no contenderán sólo contra mí, sino contra todas las personas que apoyen nuestra justa causa.

Siempre me ha dolido en lo profundo de mi corazón, y cada vez me duele más, que millones de hermanos y hermanas cristianas, por culpa de predicadores corruptos, se dediquen solapadamente a denigrar a nuestra Santísima Madre Virgen María. Gracias a Dios, durante 22 años me he sacrificado para realizar obras de justicia y misericordia, siendo mi mayor obra de justicia y misericordia impedir que nuestros hermanos y hermanas cristianas sigan siendo espiritualmente desmadradas. ¿De qué le sirve a alguien intentar ganarse el cielo predicando todos los días de su vida o ayudándole materialmente a los pobres, si de antemano y por siempre se encuentra condenada por ser espiritualmente desmadrada? ¿De qué sirve cumplir unos Mandamientos de la Ley de Dios, si se incumple otro Mandamiento de la Ley de Dios? ¿Acaso no advierte la Sagrada Escritura que si se viola un Sagrado Mandamiento se violan todos?

En Santa Rosa de Lima ya me he enfrentado públicamente a todos los hipócritas pastores evangélicos, y lo he hecho con la vehemencia de nuestros santos y santas, y ninguno se ha atrevido a responderme hasta ahora, porque saben que todos mis escritos están bien fundamentados, sin tergiversar las Sagradas Escrituras. A mí, a Alfredo Molina, sólo me hace falta escribirle una carta a mi hermano mayor, a mi hermano pastor evangélico, a mi hermano que tiene más de 20 años de ser pastor protestante, a mi hermano Carlos Molina, para terminar de convencer a nuestros hermanos y hermanas cristianas que no les conviene seguir siendo espiritualmente desmadradas, que nos les conviene continuar deshonrando a nuestra Santísima Madre Virgen María.

Antes de escribir a mi hermano Carlos Molina, los sacerdotes Leopoldo Barreiro y José Benigno Parada y monseñor Sáenz Lacalle, deberán irse de El Salvador y recluirse en un monasterio español. Es necesario que demuestren que no seguirán siendo necios, sino humildes y comprensivos, que abandonan la vida mundana para permanecer en estado de oración durante el resto de sus vidas, que desechan todo orgullo y maldad para honrar a nuestra Santísima Madre, que por amor a nuestra Madre Santísima no van a seguir encubriendo e imponiendo su corrupción sacerdotal, que no van a seguir enfrentándose a la diestra justiciera de nuestro Dios Padre. Mientras Fernando, Leopoldo y Benigno sigan siendo necios, mientras públicamente tengamos que seguir desenmascarando su corrupción clerical, no puedo escribirle a mi hermano pastor. Cuando Fernando, Leopoldo y Benigno demuestren que no les ha convenido seguir siendo necios, a mi hermano pastor y a miles de pastores evangélicos también los haremos comprender que no les conviene seguir siendo necios.

En España, en la década pasada, permanecí una pequeña temporada en un monasterio de clausura. Monseñor Fernando Sáenz Lacalle y los sacerdotes Leopoldo Barreiro Gómez y José Benigno Parada Alfaro, solamente en un monasterio de clausura encontrarán la paz que necesitan para arrepentirse de sus mortales pecados, manteniéndose en permanente estado de oración durante el resto de sus días, si es que en verdad aman y desean que los demás honren a nuestra Santísima Madre Virgen María, si anhelan la eterna salvación de sus almas.

Durante 22 años me he negado a mi mismo, me he privado de todos los privilegios que tenía garantizados, he vivido de la caridad pública en España y El Salvador, me convertí en el pordiosero de sus eminencias y excelencias, para poder honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María. Que los desgraciados Fernando, Leopoldo y Benigno, se nieguen a si mismos, que se priven de toda clase de privilegios mundanos, y que por el resto de vida que les queda se dediquen a orar en un monasterio de clausura. Durante 22 años, durante los más preciados años de mi vida, me he negado a mi mismo para honrar a nuestra Santísima Virgen María, y la seguiré honrando con todo mi corazón por el resto de mi vida y más allá de mi muerte. ¿Acaso los desgraciados Fernando, Leopoldo y Benigno saben cuántos días, meses o años van a tener que negarse a si mismos para honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María? ¿Acaso los desgraciados Fernando, Leopoldo y Benigno saben cuánto tiempo les queda de vida en este mundo? ¿Acaso los desgraciados Fernando, Leopoldo y Benigno no saben que sólo honrando a nuestra Santísima Madre Virgen María dejarán de ser malignos? ¿Acaso Fernando, Leopoldo y Benigno preferirán seguir siendo viles, mezquinos y egoístas, en vez de honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María? ¿Acaso Fernando, Leopoldo y Benigno tratarán de seguir luchando en vano para tratar de imponernos su corrupción sacerdotal y pastoral? ¿Acaso Fernando, Leopoldo y Benigno no entienden que sólo en un monasterio español encontrarán la tranquilidad que necesitan para orar y morir en paz? ¿Acaso Fernando, Leopoldo y Benigno no entienden que del infierno que crearon en El Salvador sólo podrán librarse dedicándose durante el resto de sus vidas a honrar a nuestra Santísima Madre Virgen María? ¿Acaso Fernando, Leopoldo y Benigno se atreverán a oponerse a la voluntad de nuestro Dios Padre Todopoderoso?

Fernando, Leopoldo y Benigno no son los únicos sacerdotes hipócritas que existen en el mundo, sino que hay miles de sacerdotes y religiosos corruptos, convirtiéndose en la mayor vergüenza y ultraje de nuestra Iglesia Católica. Gracias a Dios, el Papa Juan Pablo II desde hace años viene pidiendo perdón por todos los daños y perjuicios causados, pero no para que se siga promoviendo y encubriendo a más corruptos, sino para combatir la corrupción en todo el mundo.

A los sacerdotes y religiosos corruptos les interesa que los pueblos sigan siendo ignorantes, les interesa que sus víctimas sigan sufriendo en silencio, para así ellos poder seguir cometiendo crímenes impunemente. Gracias a Dios, ahora miles de personas en los medios de comunicación están combatiendo la ignorancia, rompiendo el silencio, haciendo llegar la información a todos los confines del mundo, generando nuevos movimientos de solidaridad en la lucha contra la corrupción. Incluso hasta el Papa está ahora utilizando Internet para pedir disculpas a las víctimas, tal como sale publicado en las noticias de BBCMundo.com:
El Papa Juan Pablo II envió un correo electrónico desde el Vaticano a los pueblos de Oceanía para ofrecer disculpas por una serie de injusticias cometidas por miembros de la Iglesia Católica en esa parte del mundo, entre las que se incluyen abusos sexuales.
El pontífice, de 81 años de edad, transmitió el mensaje -su primera disculpa virtual- a través de una computadora portátil, desde la Sala Clementina.

El Papa escribió, tomando como base una reunión sinodal celebrada en 1998, que los obispos de la región "se han disculpado sin ningún tipo de reservas" a las iglesias de Oceanía por las "injusticias vergonzosas cometidas contra los pueblos indígenas".
"La Iglesia expresa su profundo pesar y pide perdón donde sus hijos han sido o son todavía cómplices de estos errores", recalcó.
El informe prestó particular atención a la "generación perdida" de por lo menos 30.000 niños aborígenes obligados a separarse de sus padres, en un intento del gobierno, apoyado por la Iglesia Católica, de educarlos y asimilarlos a la cultura dominante blanca.
El mensaje papal también destacó los abusos sexuales llevados a cabo por miembros del clero católico en Oceanía.
"En algunas partes de Oceanía, los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos han provocado grandes sufrimientos y daños espirituales a las víctimas", reconoció el documento.

El Papa no entró en detalles sobre los casos a que se refería, pero informes internos del Vaticano indican que sacerdotes y misioneros católicos habían obligado a monjas a tener relaciones sexuales con ellos e incluso a abortar después.
"Esto ha causado graves daños a la vida de la Iglesia y se ha convertido en un obstáculo para la trasmisión del Evangelio".
"Los Padres del Sínodo han condenado todo tipo de abusos sexuales, así como toda forma de abusos de poder, tanto en el seno de la Iglesia como en la sociedad en general", dijo.

"El abuso sexual dentro de la Iglesia es una profunda contradicción con la enseñanza y el testimonio de Jesucristo", escribió el Papa.

Ciertamente, el homosexual estafador sacerdote español Leopoldo Barreiro Gómez, que durante 22 años ha abusado del poder eclesial para imponerme la insensata e inmisericorde orden de que yo, por ser indio, no puedo estar donde él se encuentra, al grado de haberme impedido asistir al sepelio de mi madre en San Salvador, tal como lo afirma el Papa Juan Pablo II, “es una profunda contradicción con la enseñanza y el testimonio de Jesucristo”, “ha provocado grandes sufrimientos y daños espirituales a las víctimas” y “ha causado graves daños a la vida de la Iglesia y se ha convertido en un obstáculo para la trasmisión del Evangelio”.
Como ese necio sacerdote español jamás va a revocar voluntariamente su despiadada orden, como hijo único heredero de mi madre y hermano de El Salvador del Mundo, de ahora en adelante y hasta el fin de los tiempos, reclamo mi legítimo derecho a estar presente en espíritu y en verdad en todos los lugares de este planeta, a fin de ayudarle a todos los pobres de la tierra, con todos mis hermanos misioneros laicos y con todas mis hermanas misioneras laicas, con todos los promotores y promotoras de la Campaña Empresarial Contra la Corrupción y el Desempleo en El Salvador y el Mundo.

Lo que expuse en nuestro “cuento salvadoreño”, no es ningún cuento. Leopoldo Barreiro Gómez fue amigo nuestro hace años, cuando prometió ayudarnos a los pobres de Santa Rosa de Lima, y por respeto a esa antigua amistad nunca ninguno de Santa Rosa de Lima lo ha amenazado ni ha cobrado físicamente venganza, nunca nadie de Santa Rosa de Lima ha utilizado ninguna de “nuestras afiladas hachas” para intentar cortarle ni siquiera un pelo a nuestro antiguo amigo español, sino que pacientemente nos hemos preparado para “cantarle las cuarenta” al desgraciado sacerdote que nos engañó, los indios de este continente continuamos utilizando nuestra mente ante millones de testigos de todo el mundo para ganarle limpiamente esta prolongada “partida” a ese desgraciado sacerdote español y a todos los corruptos que lo han vanagloriado y animado a seguir imponiéndonos sus inmisericordes y asesinas leyes europeas, haciéndole comprender que ya no le queda otra alternativa que “renunciar” a su insensata terquedad europea, haciéndole comprender que ya no le queda otra alternativa que dedicarse durante el resto de su vida a rezar sinceramente el “Padrenuestro” que hipócritamente vino rezando a nuestro continente, demostrándole que millones y millones de indios de este continente llevamos más de cinco siglos trabajando hasta la muerte para financiar su codicioso, insaciable e inhumano “desarrollo” europeo, demostrándole que los pobres de todo el mundo tenemos legítimo derecho a reclamarle a los europeos y a todos sus descendientes la valiosa herencia de nuestros primeros padres y nuestras primeras madres y que con sus despiadadas y sanguinarias leyes europeas nos han usurpado, brindándoles con nuestro diario trabajo en todos los continentes cada vez mayores riquezas para demostrarles que jamás podrán pagarnos toda la inmensa fortuna que nos deben y que imparablemente cada segundo de vida se incrementa, demostrándoles que no les conviene seguir siendo necios e ignorantes, demostrándoles que los indios siempre hemos sido y seguiremos siendo hijos de Dios.

Después de tanto tiempo de estar soportando en todo el mundo el maligno divisionismo eclesial causado por los sacerdotes y pastores corruptos, acaso no es un milagro de Dios que en Santa Rosa de Lima los hermanos y hermanas cristianas comiencen a despojarse de las egoístas y desmadradas doctrinas que los predicadores corruptos les han inculcado, y que lo hagan demostrando su amor al prójimo con obras de justicia y misericordia, como nuestro Dios Padre manda y ordena.

Después de 27 años que los sacerdotes, monseñores y cardenales corruptos han manipulado el poder eclesial para estafarnos e impedir que realicemos obras de justicia y misericordia en Santa Rosa de Lima, acaso no es un milagro de Dios que en El Salvador y en muchas otras naciones del mundo cada vez más personas y organizaciones se dispongan a ayudarnos a realizar y rentabilizar nuevas obras sociales y empresas solidarias generadoras de empleo debidamente remunerado.

Este pobre misionero laico de El Salvador, para honra y gloria de El Salvador, desde Santa Rosa de Lima les demuestra que con tan sólo una pizca de fe, en los corazones y mentes de millones de hombres y mujeres de todo el mundo, se pueden quitar horrorosas montañas de maldades y crímenes, e implantar maravillosas montañas de amor y solidaridad cristiana.

Vuestro hermano en Jesucristo,

Alfredo Medrano


 
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