A nuestros pueblo no los continuarán engañando - Inspiración de Jesucristo

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A nuestros pueblo no los continuarán engañando

Proyecto Generador de Empleo


A NUESTROS PUEBLOS NO LOS CONTINUARAN ENGAÑANDO

«Los secretos mágicos de sus abuelos
les fueron revelados por voces
que vinieron por el camino del silencio y de la noche.»

Popol Vuh


¿Por qué estamos procurando que reflexionen? No queremos que los europeos vuelvan a desperdiciar las inmensas riquezas que les vamos a dar durante el próximo milenio. Durante siglos a los españoles les dimos muchas riquezas y no supieron aprovecharlas. Por ser malos administradores, por haber sido tan poco empresarios, por haberse dormido en sus laureles y en tantas fiestas pomposas, por tanta corrupción y picaresca, por tantos piratas y timadores, por tantas guerras, el Imperio Español perdió todo el capital que se trajeron de nuestro continente. ¿Acaso no se estuvieron muriendo de hambre la mayoría de los españoles a mediados del presente siglo? Es una pena que Europa utilizara nuestra riqueza para financiar dos guerras mundiales y miles de guerras armadas en todas las naciones. Les reclamamos porque cada año aquí invierten mal centenares de miles de millones de dólares que nos pertenecen a los pobres de todo el mundo.

Por su propia culpa, por su oportunismo y chulería, ahora los dirigentes asistencialistas están que trinan. El actual Gobierno Socialista a todas las instituciones benéficas les está advirtiendo que «abandonen la cultura de la subvención». Por nuestra parte, ¡enhorabuena!. ¿Por qué nos alegramos ahora? En Galicia desde 1981 tenemos legalizada nuestra asociación sin ánimo de lucro y, hasta la fecha, aunque tenemos suficiente capacidad académica para redactar proyectos y sobradas justificaciones humanas para promoverlos, jamás hemos solicitado una subvención a ninguna entidad estatal, autónoma o comunitaria. Después de quince años de no haber solicitado ninguna subvención, queda claro que a nosotros no nos preocupa, en absoluto, que el Gobierno Español decida recortar, e incluso suspender, las subvenciones.

A nosotros no nos preocupa qué partido político gobierna la nación, comunidades autónomas o ayuntamientos. Nunca nos hemos identificado con ninguna opción partidista. No nos interesa iden­tificarnos con ningún poder temporal, ni siquiera en nuestras respectivas naciones. Le damos ai César lo que es del César, tal como nos dijo nuestro Divino Maestro. A nosotros, como organización laboral internacional, no nos interesa ningún español en particular, sino todos los españoles, absolutamente todos, sin ningún tipo de distinción, desde el último recién nacido hasta el más anciano de todos. Lo que no es problema para nosotros, para muchas instituciones benéficas españolas sí que lo es. Lo fácil y barato, muchas veces, a la larga, resulta caro y complicado.

Aquí existen asociaciones que hasta hace pocos meses administraban grandes capitales y ahora no tienen nada, o casi nada, condenadas a ser mediocres, cuando no a desaparecer, porque les hace falta la teta de las subvenciones estatales. Los Médicos Del Mundo están preocupados porque reciben el 70% de sus ingresos vía subvenciones estatales y el 30% de los donativos de los socios. Y, ellos, los ricos subvencionados, ahora que están presionados por las advertencias del Gobierno y por la incertidumbre electoral que se les avecina de perder el poder, con un grupo de famosas personalidades de la medicina, la política y la cultura, han creado la Fundación de Amigos de los Médicos Del Mundo, diciendo que lo hacen para huir de las subvenciones estatales (La Vanguardia del 8 de agosto/95). Así nos demuestran que su institución no tiene suficiente fuerza moral para lograr los objetivos por si misma, teniendo que recurrir al fugaz prestigio de personas que facilitan su imagen pública para dar la sensación panfletaria de solidez y buenos propósitos. Son vulgares vendedores de falsas imágenes. Así pretenden continuar engañando al pueblo español y al mundo entero. Ellos ahora están angustiados, porque temen perder las elecciones y las subvenciones. Y nosotros, los pobres extranjeros, los que nunca hemos recibido una subvención, estamos totalmente tranquilos, porque sabemos que tenemos suficiente capacidad laboral para darle más riqueza a todo este planeta, mucha más de la que ya le hemos dado hasta ahora.

Los pobres y los ricos somos, por la forma de pensar y actuar, por la forma de producir y consumir, de mundos diferentes. Es lamentable que no seamos todos del mismo mundo. Ellos dicen que son primermundistas y que nosotros somos tercermundistas. ¿Por qué se creen superiores a nosotros? ¿Acaso no es por interés? Es evidente que nuestros intereses y objetivos, entre los ricos europeos y los pobres americanos, son continentalmente distintos, sin duda alguna. Ellos, los ricos improvisadores, para intentar recuperar por otra vía el dinero que ya saben que van a perder, para prostituir más el mundo solidario, para institucionalizar más la mendicidad y la corrupción, ahora crean la Fundación de Amigos de los Médicos Del Mundo. Y, mucho ojo, que los médicos, al igual que los de la Acción Internacional Contra el Hambre, lo mismo que los de Ayuda en Acción, están dispuestos a gastar muchos millones de publicidad, para conseguir más dinero. Así nos demuestran su debilidad, aparentando ser unos angelitos buenos malengendrados desde el momento de su concepción, demasiados materialistas, malacostumbrados a depender por completo del dinero. No saben ser pobres. No saben ser solidarios sin dinero.

Y, nosotros, los pobres salvadoreños, que no tenemos necesidad de andar huyendo de las subvenciones y que tampoco necesitamos amiguismos ni padrinazgos, para librar a nuestros pueblos de la miseria y la guerra, estamos desarrollando la Campaña Laboral Latinoamericana Contra el Hambre y la Corrupción en Europa y el Mundo. Así ellos continuarán malgastando el tiempo y el dinero, mientras nosotros continuaremos administrando todo lo que necesitamos para el desarrollo de nuestros pueblos y naciones. Así ellos nos demuestran que ambicionan continuar pidiendo dinero para satisfacer sus mezquinos placeres paternalistas, mientras los pobres continuaremos disfrutando de los manantiales de agua viva que surgen de nuestras minas de oro y solidaridad. Así nos demuestran que prefieren continuar malgastando su saliva entre ellos y que sus neuronas no tienen nada que enseñarnos a los pobres, que no tienen capacidad real para sentarse tranquilamente a dialogar con los pobres y aprender de nosotros.

Los salvadoreños pobres, los que aún no hemos sucumbido, continuamos teniendo dignidad. No aceptamos que nadie nos mantenga como si fuéramos inútiles. Rechazamos el asistencialismo. No queremos más guerra, ni hambre, ni explotación. Queremos que nuestros pueblos se desarrollen en paz, productivamente. El desarrollo de los pueblos, con justicia social, es la paz. La única posibilidad real de los pobres, para librarnos de la miseria, es el trabajo, nuestro propio trabajo, el trabajo solidario y debidamente remunerado de cada quien. Reivindicamos nuestro desarrollo laboral y el comercio justo de nuestros productos. Hoy en día, hasta los minusválidos reivindican su integración laboral, al igual que lo han logrado los ciegos en España.

En todo el mundo luchamos por la justa reactivación económica de nuestras naciones. Sabemos cómo funciona el sistema y lo que queremos. Nuestras comunidades campesinas y obreras, tal como esta montado el tinglado actual, trabajan únicamente para enriquecer a los usureros de siempre. Ellos nos imponen su nefasto sistema mercantil. Para cultivar nuestras tierras, nos obligan a solicitar créditos bancarios. Después las multinacionales nos obligan a venderles nuestros productos agropecuarios, a precios bajísimos. Sus artículos industriales, obligadamente tenemos que comprarlos a precios elevadísimos. Siempre salimos perdiendo. Cada vez nos explotan más. Su propaganda consumista su supuesto bienestar, es una trampa mortal. En cuanto no podemos cancelar sus elevados intereses, los bancos nos arrebatan las tierras y las casas hipotecadas. Su comercio es injusto, explotador, salvaje inhumano. Su cadena de explotación es despiadada, asesina, porque termina matándonos de hambre a millones de seres humanos. No queremos que nuestros hijos hereden semejante desgracia. Queremos un mundo mejor, una vida más digna.

Ahora luchamos  inteligentemente,  para  salvarnos. Ahora estamos rentabilizando  nuestras empresas cooperativas, con una nueva proyección internacional, para librarnos de su maldita miseria. Esta labor tenemos que hacerla nosotros mismos, los pobres, porque los ricos dirigentes de las instituciones asistenciales nos han demostrado su incapacidad para adecuarse a nuestras necesidades y aspiraciones. Sabemos lo que nos conviene. Nos hemos organizado para crear y rentabilizar las nuevas empresas multinacionales de los pobres. Somos pobres con mucha experiencia laboral. Muchos somos ex empleados bancarios, ex empleados de las multinacionales de los ricos, ex funcionarios gubernamentales, ex combatientes de ejércitos nacionales y de milicias populares, ex empresarios tradicionales, ex dirigentes de instituciones asistencialistas internacionales, ex empleados de miles de empresas y hogares. Antes, con sus malditas armas, defendíamos sus malditos intereses. Antes, con nuestro servilismo, facilitábamos que los usureros y estafadores se enriquecieran y envilecieran cada vez más. Somos hijos de pobres, los aborígenes, los indígenas, los mestizos, los ladinos, los oprimidos, los reprimidos, los masacrados, los desterrados, los desplazados, los refugiados, los asilados, los inmigrantes, los indocumentados, los latinoamericanos, los tercermundistas, sus campesinos, sus obreros, sus estudiantes, sus hermanos, sus desheredados, los endeudados, los defraudados, los estafados, los marginados, sus víctimas hambrientas y sedientas, sus condenados a muerte, los bienaventurados, los que nunca perdemos la esperanza de redimirnos, los que sabemos que la única esperanza que tenemos para librarnos de la miseria es nuestro propio trabajo productivo y rentable, los pobres trabajadores de todo el mundo.

Durante quince años les estuvimos suplicando a los dirigentes de las instituciones benéficas y, entre más lo hacíamos, más engreídos y déspotas se volvían. Por eso organizamos la operación pública de adquisición de los donativos de los colaboradores, para reorientar todos los recursos solidarios a la financiación de los nuevos programas de desarrollo laboral.

Que les quede bien claro: nos hemos organizado, para no continuar trabajando para demagogos, ni para déspotas. Ahora trabajamos para nuestros pueblos, en la reactivación laboral de nuestras comunidades marginadas, en la reestructuración de nuestros países. Somos hombres y mujeres que ya no nos dejamos engañar. Por eso exigimos el comercio justo de nuestros productos, los de todo el mundo, para que nuestras naciones y continentes se desarrollen en paz.


 
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