Ante Dios y ante todo el mundo reconozco que soy pecador - Inspiración de Jesucristo

Buscar
Vaya al Contenido

Menu Principal:

Ante Dios y ante todo el mundo reconozco que soy pecador

Campaña de evangelización


ANTE DIOS Y ANTE TODO EL MUNDO
RECONOZCO QUE SOY PECADOR


Desde hace más de cuarenta años, desde cuando comencé a defender la autenticidad de mi bautismo cristiano, estoy en absoluto e irreconciliable desacuerdo con todos nuestros hermanos y hermanas protestantes.

En la Iglesia Católica fui bautizado cuando era niño. Los protestantes dicen que mi bautismo no es válido, porque fui bautizado cuando era niño. Y yo afirmo que mi bautismo es divinamente válido, porque fue realizado cumpliendo la voluntad de nuestro Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Miles de creyentes protestantes que por su satánica perversión han dejado de ser cristianos y evangélicos, durante más de cuatro décadas, han tratado de convencerme de que mi bautismo en la Iglesia Católica es falso, argumentándome que fui bautizado cuando era niño recién nacido, cuando aún no tenía uso de razón, cuando no tenía capacidad para pensar y discernir.

Durante más de cuarenta años, todos los hermanos y hermanas protestantes, me han acusado de no haber tenido uso de razón cuando fui bautizado. Y ahora, 55 años después de haber sido bautizado, en pleno uso de mi razón, a los que tienen capacidad de pensar y discernir entre el bien y el mal, les estoy demostrando que no fui bautizado por mi razón o mi conocimiento o mi decisión, sino por voluntad divina, por voluntad de nuestro Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Gracias a nuestro Dios Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, el próximo 29 de julio de 2011, voy a cumplir 55 años de haber sido bautizado, en el sagrado templo de mi pueblo natal, Santa Rosa de Lima. El libro de nuestro templo, donde está registrada la fecha, el nombre de mi madre, el testigo de mi bautismo y el sacerdote que me bautizó, siempre me ha dado a saber que apenas tenía un año y tres días de haber nacido en El Salvador, cuando fui bautizado en nuestra Santa Iglesia Católica.

En pleno uso de mi razón, para conocer la verdad bíblica, durante tres décadas, me he dedicado a estudiar las Sagradas Escrituras. En la Biblia Latinoamericana, y en más de treinta versiones diferentes de la Biblia que he consultado, en Mat 28:19, dice: "Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".  

Soy cristiano, porque fui bautizado en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

En espiritu y en verdad, por ser mi deber y por la común salvación de las almas, en pleno uso de mi razón y exaltación de mi espíritu cristiano, teniendo como fundamento las Sagradas Escrituras, he comprobado que la autenticidad evangélica del bautismo de los niños y niñas en nuestra Iglesia Católica es la santísima voluntad de nuestro Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Respecto a los niños, el Nuevo Testamento dice que nuestro Señor Jesucristo declaró: "En verdad les digo: si no cambian y no llegan a ser como niños, nunca entrarán en el Reino de los Cielos." (Mat 18:3). Y que también dijo: "Dejen a esos niños y no les impidan que vengan a mí: el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos." (Mat 19:14).


Los satánicos creyentes protestantes nunca cesan de andar diciendo mentiras y proclamando falsas doctrinas. Para desenmascarar la maldad e hipocresía protestante, he publicado en mi sitio web los siguiente libros:


"Santa Madre de Dios"
 

"Ministerio Emmanuel"


"Experiencia pastoral inesperada"


"El Buen Pastor da la vida por sus ovejas"


"Gracias a Dios el inesperado y sordomudo nieto de Emilio no es obra de Satán"


"Debes renunciar a tu codicia y perversión protestante"


"Honremos nuestra Sagrada Familia"


"Los falsos apóstoles e hipócritas profetas deshonran y ofenden a nuestro Dios Padre"


"¡Hablen por el mudo, no sean creyentes criminales!"


"Nuestro Dios Padre quiere que evangelicemos a los protestantes"


Para mayor información, puedes acceder a mi sitio web usando los siguientes enlaces:

www.inspirate.tv


www.inspiraciondejesucristo.com


Soy escritor cristiano, y nadie puede negar la autenticidad de mi bautismo y mi cristiandad, porque fui bautizado tal como está escrito en el Nuevo Testamento, de la misma divina manera como los Apóstoles de Cristo comenzaron a bautizar a nuestros hermanos y hermanas cristianas, con la misma divina autenticidad que los sacerdotes de Cristo Jesús en nuestra Santa Iglesia Católica nos han bautizado durante dos milenios, exactamente de la misma manera como nuestro Señor Jesucristo dijo que nos bautizaran.

Los protestantes hijos e hijas de Satanás seguirán diciendo que son falsos los bautismos en nuestra Santa Iglesia Católica, porque a ellos les encanta seguir demostrando que son mentirosos e hipócritas como su  padre Satanás, porque es su padre Satanás quien los obliga a aborrecer y denigrar nuestra Iglesia Católica y nuestros bautismos cristianos.

Escuchando esa mentira protestante de que mi bautismo es falso, desde muy joven comencé a darme cuenta que los hermanos y hermanas de todas las sectas protestantes son totalmente mentirosos e hipócritas, porque sin escrúpulo alguno han manipulado los textos bíblicos para tratar de engañarme y convertirme en hereje e hipócrita como ellos, en su necio afán de querer engañarme para hacerme renunciar a mi bautismo original, para hacerme caer en el satánico error de rebautizarme en sus malignas sectas.

Por gracia jamás he renunciado al bautismo original que me dieron nuestro Dios Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, y por gracia jamás renunciaré al divino amor que desde niño me han manifiestado sacramentalmente nuestro Dios Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.

Gracias a Dios, desde niño, nuestros sacerdotes y mi familia adoptiva, me enseñaron a orar y obrar exactamente de la misma manera como han orado y obrado, y como seguirán orando y obrando, miles de millones de hermanos y hermanas cristianas en nuestra Iglesia Católica.

Nuestros sacerdotes, al pie del altar, al inicio de todas las santas misas, en todos los pueblos y naciones, durante dos milenios, nos han enseñado a reconocer que somos pecadores. Y no solo a reconocerlo, sino también a confesar que somos pecadores, a demostrar nuestro arrepentimiento en nuestros templos y dondequiera que estemos, a dedicarnos de por vida a enmendar nuestros errores realizando obras que demuestren al prójimo el sublime amor de Dios por la humanidad, a que perseveremos haciendo lo bueno hasta el final de nuestros días en este mundo.

La pervertida forma de orar de los pastores y creyentes protestantes, nunca ha logrado confundirme ni engañarme. Ellos proclaman que están sanos y salvos, libres de pecado, sin culpa alguna, inmaculados. Ellos ya no necesitan que venga nuestro Señor Jesucristo a juzgar a vivos y muertos. Ellos proclaman que ya son sanos y salvos. Ellos ya cometieron el satánico error de juzgarse a si mismos y autoproclamarse sanos y salvos.

Los creyentes protestantes están enfermos de muchas maldades que los mantienen condenados al infierno; son antirreligiosos y proclaman sus falsas doctrinas como perversos e hipócritas hijos e hijas de Satanás; como hijos e hijas del Demonio siguen financiando su cada vez más satánico y creciente divisionismo sectario protestante; son falsos apóstoles e hipócritas profetas; no obstante, para demostrar su maldad e hipocresía, dicen ser cristianos y evangélicos, y se autoproclaman sanos y salvos.

En pleno uso de mi razón cristiana, para vivir en su plenitud el santo evangélico y la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, no puedo andar diciendo que estoy sano y salvo, no puedo andar diciendo que estoy libre de pecado, no puedo andar afirmando que soy santo, ni siquiera puedo andar diciendo que soy profeta, no debo engañarme a mi mismo ni engañar a nadie con mentiras, no puedo fingir lo que no soy, cuando en realidad soy plenamente consciente de que soy pecador.

En pleno uso de mi razón cristiana, ante Dios y ante todo el mundo confieso que soy pecador de pensamiento, palabra, obra u omisión.

No solo me confieso pecador, sino que me arrepiento de mis pecados y me impongo enmendar todos los daños y perjuicios que he causado, dedicándome en cuerpo y alma a realizar obras de justicia y misericordia que sean conforme la voluntad de nuestro Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, que demuestren el amor de Dios beneficiando corporal y espiritualmente a nuestros hermanos y hermanas cristianas y a todo el mundo, especialmente a nuestros hermanos y hermanas más pobres y desposeidas.

Soy religioso, y seguiré siendo religioso mientras viva en este mundo. Y como religioso tengo obligación cristiana de evangelizar a nuestros hermanos y hermanas protestantes, enseñándoles la forma correcta de orar y obrar, desenmascarando la perversa forma de orar y obrar que les han enseñado los pastores hijos e hijas de Satanás, desenmascarando a los charlatanes que utilizan sus tabernáculos y prédicas para financiar e imponer sus endemoniadas doctrinas protestantes, desenmascarando las mentiras y depravaciones de los hijos e hijas del Demonio que los mantienen engañados y condenados al infierno.

Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó la forma cómo debemos orar y obrar. Al enseñarnos el Padrenuestro, nos enseñó la forma correcta de agradar a nuestro Dios Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Nuestros sacerdotes buenos y nuestros hermanos santos y santas, con su fiel testimonio de vida cristiana, nos han enseñado la forma correcta de orar y obrar.

En pleno uso de mi razón cristiana, así seguiré orando y viviendo en nuestra Santa Iglesia Católica y en todo el mundo.

En pleno uso de nuestra razón eclesial, así seguiremos viviendo y orando todos los cristianos católicos:

La señal del cristiano

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

El Padrenuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo,
Nuestro Señor,
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo,
nació de Santa María Virgen;
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios,
Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar
a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna. Amén.

Confesión general

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos, y a ustedes, hermanos, que intercedan por mi ante Dios, nuestro Señor.

Acto de contricción

Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendía a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que, por tu infinta misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.

Alma de Cristo

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de tí.
Del enemigo malo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a tí,
para que con tus Santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén.

Aspiraciones franciscanas

Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde haya odio, ponga yo amor.
Donde haya ofensa, ponga perdón.
Donde haya discordia, ponga yo unión.
Donde haya error, ponga verdad.
donde haya duda, ponga fe.
Donde haya desesperación, ponga esperanza.
Donde haya tinieblas, ponga la luz.
Donde haya tristeza, ponga alegría.
Haz, oh Maestro,
que yo busco consolar, no ser consolado;
comprender, no ser comprendido;
amar, no ser yo amado.
Porque dando, se recibe;
olvidándose de sí, se encuentra uno en tí;
perdonando se es perdonado,
y muriendo a si mismo, se resucita a la Vida.

Entrega a Dios

Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a ti, Señor, lo torno. Todo es tuyo: dispón de ello según tu voluntad. Dame tu amor y gracia, que éstas me bastan. Amén.

Oración apostólica

¡Dios mío y Padre mío! Haz que yo te conozca y te haga conocer; que te ame y te haga amar; que te sirva y te haga servir; que te alabe y te haga alabar de todas las criaturas. Así sea.

Jaculatorias

- Dios mío, creo en tí, espero en tí, y te amo con todo el corazón.
- Bendito, y alabado, y amado seas, Dios mío.
- Sagrado Corazón de Jesús, en tí confío.
- Señor Jesús, Tú sabes que yo te quiero.
- ¡Ave María Purísima, sin pecado concebida!
- Dulce Corazón de María, ruega por nosotros.
- Corazón Inmaculado de María, te encomiendo mi salvación.
- Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros, que recurrimos a tí.

Bajo tu protección

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios.
No deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades;
antes bien, libranos siempre de todo peligo, oh Virgen gloriosa y bendita.

Al Ángel Custodio

Ángel de Dios,
que eres mi custodio,
pues la bondad divina
me ha encomendado a tí,
ilumíname, guárdame,
defiéndeme y gobiérname. Amén.

El Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Las virtudes teologales

Dios mío, creo en tí, espero en tí y te amo con todo mi corazón. Quiero vivir y morir en tu gracia. Amén.


 
Regreso al contenido | Regreso al menu principal