Arrepentimiento cristiano - Inspiración de Jesucristo

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Arrepentimiento cristiano

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ARREPENTIMIENTO CRISTIANO


Ayer, a eso de las 10 de la mañana, cuando caminaba por nuestro mercado, entre los puestos que han construido en la calle, crucé mis pasos con los de un señor ciego, quien caminaba ayudado por su bastón. De repente, el pobre ciego giró su cuerpo a un lado y ante una pared extendió su mano, y con suave voz le suplicó a la pared: “Regáleme una limosnita, por el amor de Dios”. Otro señor que iba delante de mí, se compadeció del pobre ciego que le suplicaba a la pared una limosnita, y metió su mano en la bolsa de su pantalón para sacar dinero. Tomé la mano del pobre ciego, lo quité de la pared y lo dirigí al señor que se había compadecido, quien depositó su limosna en la mano del ciego. El pobre ciego, en cuanto recibió su limosna, le dijo: “Dios se lo pague”. Las muchachas y señoras de los puestos que vieron al pobre ciego suplicarle ayuda a la pared, no dijeron nada. Nadie se burló del pobre ciego que le suplicaba su limosna a la pared. A todos creo que se nos hizo un nudo en la garganta. Les escribo este hecho, no para que se burlen del pobre ciego. Se los narro, para que reflexionen, para que tengan compasión de todos los ciegos, discapacitados, enfermos y pobres que suplican ayuda y no la reciben. Desgraciadamente, muchos que dicen ser fieles cristianos, son incapaces de reconocer a nuestro Señor Jesucristo cuando les suplica justicia y misericordia, porque se han vuelto tan ignorantes, fríos y mezquinos como cualquier pared de nuestro pueblo.

La Sagrada Biblia dice que todos los cristianos tenemos obligación de ayudar a los pobres; no obstante, en Santa Rosa de Lima, a pesar de la buena voluntad y esfuerzo de diversas personas o grupos, nunca ha podido prosperar ninguna obra social. A todos los que han comenzado a organizarse para ayudar a los pobres, los miembros de su misma iglesia o de las iglesias contrarias, los han denigrado, hasta hacerlos fracasar. Los promotores del Centro de Restauración Emanuel y los Hogares de Jesucristo, han padecido las injusticias que sufrimos los de la Escuela Comunal Agrícola “Santos Perla de Ventura”, la Escuela de Educación Especial “Divina Providencia” y la Asociación Cooperativa de Ahorro y Crédito Comunal de El Salvador. Ninguna obra social se ha podido realizar en nuestro pueblo, debido a la egoísta, perversa y destructora enseñanza evangélica que han promovido los sacerdotes y pastores que son fieles amantes del dinero.

Al Padre Leopoldo lo eché de nuestra Conferencia Episcopal, y al Padre Maligno lo eché de nuestra parroquia, porque manipularon a nuestra feligresía para impedir que realizáramos obras sociales en Santa Rosa de Lima; y, tal como se los advertí, en el Tribunal Eclesiástico que el año pasado se constituyó en la antigua residencia de mi madre en San Salvador, van a ser sometidos a juicio, para que esos depravados amantes del dinero y de los placeres mundanos no sigan causando mayores males. Independientemente de las sentencias que dicte el Tribunal Eclesiástico, para poder realizar la labor religiosa que durante los últimos 22 años me han impedido realizar, he decidido crear una nueva congregación de Misioneros Cristianos de El Salvador, la cual va a recaudar 50 millones de dólares en Europa y Estados Unidos, en concepto de primera indemnización por daños y perjuicios causados, destinados a financiar nuevas obras sociales y empresas solidarias generadoras de empleo, desarrollo comunitario y cooperación internacional.

Así, combatiendo la idolatría al dinero que ha satanizado por completo a los pastores en la Iglesia Emanuel y en otros templos evangélicos de Santa Rosa de Lima, nuestra nueva congregación de Misioneros Cristianos de El Salvador, para honra y gloria de El Salvador y de todo el mundo, va a demostrar que Dios está con nosotros, haciendo realidad su Santo Evangelio, realizando constantemente obras de justicia y misericordia que beneficien a los pobres, recaudando las ofrendas y donaciones de los fieles cristianos para financiar obras de fe, esperanza y amor en nuestro país y en otras naciones.

Todos los miembros de la nueva congregación de Misioneros Cristianos de El Salvador, en Santa Rosa de Lima y en todo el mundo, vamos a exaltar la santidad de Monseñor Romero, de nuestro santo mártir, de nuestro buen pastor, del humilde sacerdote que ofrendó su vida por los pobres; no sólo conmemorando su nacimiento, bautismo, ordenamiento y ofrenda pastoral, sino desarrollando la Nueva Evangelización que Santa Rosa de Lima, Monseñor Romero y muchos otros santos y profetas han proclamado, dándole más vida a la voz de los pobres e indefensos que no tienen voz, haciendo suyas las obras de justicia y misericordia que permanentemente libren de la miseria a los más pobres. Así, con buenas obras de fe, manifestaremos siempre nuestro verdadero arrepentimiento cristiano, demostrando fielmente nuestro amor preferencial por los más pobres entre los pobres, cumpliendo la voluntad de nuestro Dios Padre.

En Santa Rosa de Lima, a 12 de febrero de 2003.

Alfredo Medrano



 
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