Campaña laboral latinoamericana contra la corrupción y el hambre en el mundo - Inspiración de Jesucristo

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Campaña laboral latinoamericana contra la corrupción y el hambre en el mundo

Proyecto Generador de Empleo


CAMPANA LABORAL LATINOAMERICANA
CONTRA EL HAMBRE Y LA CORRUPCIÓN
EN EUROPA Y EL MUNDO

«No esperéis que los extranjeros os recuerden lo debido,
que para tal empeño tenéis conciencia y espíritu.
Todo lo bueno que hagáis ha de salir de vuestra iniciativa."

Popol Vuh


   Esta campaña laboral la promovemos desde El Salvador, para reconvertir el fraudulento sistema asistencialista internacional, al mismo tiempo que desarrollamos las iniciativas laborales de nuestras comunidades marginadas. Ahora comenzamos en Madrid a constituir el Fondo de Solidaridad del Proyec­to Generador de Empleo de Carácter Innovador de la Campaña Laboral Latinoamericana Contra el Ham­bre y la Corrupción en Europa y el Mundo, para crear millones y millones de nuevos puestos de trabajo en todas las naciones, incluyendo la creación y rentabilización de miles y miles de nuevas empresas solidarias y obras sociales generadoras de empleo en todas las poblaciones de España.

   Que conste: durante toda la historia de este planeta, ésta es la segunda campaña que los centroamericanos realizamos para combatir el hambre en Europa. La primera campaña la comenzamos a realizar hace cinco siglos. Los primeros navegantes españoles, cuando llegaron a nuestro continente, andaban todos hambrientos, sedientos, perdidos y desesperados. De España partieron rumbo a Asia, por una ruta marítima que desconocían, a buscar especies para condimentar las sibaritas comidas de los señoritos y señoritas de la época. Se toparon con nuestro continente por casualidad. Creyeron que nuestro continente era la India y es por ello que aún hoy nos llaman indios. Gracias a nuestra riqueza cambió toda la historia del mundo. Cuando los españoles llegaron a nuestro continente, en Europa los pobres se estaban muriendo de hambre y, para salvarlos, los hombres y mujeres de nuestra tierra les proporcionamos la semilla y les enseñamos la técnica para cultivar el maíz. Gracias al divino alimento que les proporcionamos, centenares de millones de niños europeos dejaron de morirse de hambre y se convirtieron en hombres productivos. Durante siglos les hemos dado infinidad de cosas buenas: alimentos, oro, plata, piedras preciosas y recursos naturales, en abundancia, para que desarrollaran este continente. Y continuaremos dándoles infinidad de cosas buenas, hasta el final de los tiempos.

   Ahora los salvadoreños estamos realizando esta campaña contra el hambre y la corrupción, porque en todo este planeta sólo a unos cuantos les va demasiado bien, mientras a la inmensa mayoría nos va demasiado mal. Antiguamente los españoles fueron a nuestro continente a hacer las américas a su manera y conveniencia. Ahora los centroamericanos estamos rehaciendo el mundo, para que a todos nos vaya mejor. Nos desagradan y ofenden los delitos y degeneres que aquí están cometiendo con la riqueza de nuestro continente. Aquí se permitieron el lujo de malgastar, en 1992, centenares de miles de millones de pesetas para celebrar fastuosamente el falso quinto centenario del descubrimiento de nuestro continente. En nuestro continente no celebramos nada, ningún pobre celebró nada, porque los europeos nos han impuesto un aborrecible sistema represor que continuamente explota, mata, asesina, extermina a todos nuestros pueblos.

   A los centroamericanos durante siglos nos han menospreciado en España. Antes ellos eran nobles y nosotros sus vasallos. Ahora se supravaloran autoproclamándose primermundistas y a nosotros nos degradan a tercermundistas. Bananeros nos llaman despectivamente sus intelectuales. En la podrida cascara de su propia incultura resbalan y se rompen la crisma los que nos desprecian. Los historiadores racistas manipularon la realidad haciéndole creer a los europeos que ellos eran superiores y nosotros inferiores. La basura histórica la estamos barriendo y depositando en su sitio. La historia de nuestros pueblos aún no está escrita en ninguna otra lengua que no sea la nuestra. La historia de nuestros pueblos nunca he­mos parado de escribirla durante los últimos cinco siglos. Y continuaremos escribiéndola hasta el final de los tiempos.

   A los europeos los falsos sacerdotes e historiadores llevan siglos diciéndoles que los centro­americanos somos haraganes e incultos. Las evidencias incuestionables demuestran lo contrario. ¿Quié­nes fueron los hombres que planificaron y construyeron las ciudades mayas y sus enigmáticas y majestuosas pirámides en Centro América? ¿Por qué se sorprenden los científicos hoy en dia ante las precisiones matemáticas que demuestran los sofisticados conocimientos astronómicos y astrológicos de nuestros ancestros? ¿Por qué les produce vértigo la antigüedad de las raices de nuestra cultura y la profunda sabiduría de los mensajes que están grabados en las construcciones descubiertas y las que faltan por descubrir? ¿Cómo fue posible que los padres de nuestra civilización durante milenios lograran dirigir a nuestros pueblos e inspirar la realización de objetivos tan sorprendentes y complejos que hasta ahora les parecen increíbles? ¿Quiénes trabajamos como esclavos de los españoles en las minas extrayendo oro, plata y demás joyas para que se las trajeran a Europa?. ¿Quiénes producimos todas las materias primas y alimentos que todos los meses religiosamente tes enviamos a las naciones industrializadas? Si durante los últimos cinco siglos nuestros pueblos han estado trabajando sin la enorme energía demostrada durante milenios, es porque hemos sido maltratados y masacrados salvajemente por los explotadores, porque comprobamos que cuanto más cariño les demostramos más bestias se vuelven. Nosotros sabemos que se comportan como bestias rabiosas porque están enfermos del corazón y del espíritu. Por eso hemos dejado que el tiempo pase, por eso tenemos paciencia los hombres y mujeres de nuestra tierra, hasta que se cumpla el ciclo, para recobrar nuestra verdadera libertad.

   Los salvadoreños ahora estamos reconvirtiendo el fraudulento sistema asistencialista internacional, para que las instituciones benéficas dejen de estafar a los pobres de todo el mundo. En 1981, en el Arzobispado de Santiago de Compostela les juramos nuestro propósito. Los sacerdotes gallegos desde entonces han estado utilizando todos los resortes del poder eclesial para destruir nuestra organización. Les demostramos que nosotros no juramos en vano. Demasiado poco nos conocen a los salvadoreños. Hace veinte años, muchos familiares y amigos españoles nuestros, creyeron que jamás iba a cambiar el nefasto panorama productivo, cultural, intelectual, educativo, informativo, organizativo, administrativo, impositivo, sanitario, social, legal, político, militar y de injerencia internacional que imperaba en El Salvador. Tan perversa era la manipulación de los principios éticos y morales, y tan fuertemente armados estaban los estamentos represores, que les parecía imposible que se lograra cambiar el orden establecido por los explotadores y estafadores. Ahora las cosas no son como hace unos pocos años. Gracias a la incesante e inclaudicable lucha del pueblo salvadoreño, la situación ha cambiado y cambiará por com­pleto, a todos los niveles, en toda la nación, de forma positiva, hasta conquistar el desarrollo y bienestar que aspiramos en todos nuestros pueblos.

   Después de doce años de cruenta guerra civil, de convencernos de que luchando con las mismas armas no éramos capaces de derrotarnos unos a otros, los salvadoreños no sólo fuimos capaces de ne­gociar los Acuerdos de Paz, sino que incluso convencimos a los gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica y de Europa, a la ONU, de que no les convenía continuar financiando la guerra en nuestro país. No somos ignorantes: el hambre, la miseria y los conflictos que en la actualidad padecemos en Cen­tro América, son el resultado de la detestable herencia colonial, de las injusticias que están cometiendo los países industrializados, y de la hipocresía de los dirigentes estafadores de las instituciones benéficas. Hasta ahora han sido varias las miserables campañas realizadas por los europeos contra el hambre en el mundo y, no lo pueden negar, el hambre y la guerra que provocan es cada vez peor en todas partes. Cada vez que nos ayudan los europeos, más endeudados, empobrecidos, dependientes, hambrientos y enemistados quedamos en todas nuestras naciones. Durante toda la historia ha quedado demostrado que sólo nosotros podemos conquistar la libertad y el desarrollo que anhelamos. Antes luchamos para librarnos del colonialismo y lo logramos. Está demostrado que sólo cuando nosotros nos proponemos algo es cuando salimos beneficiados. En El Salvador nos propusimos librarnos de las dictaduras militares y lo logramos. Ahora nos vamos a librar de la farsa asistencialista, con los frutos de nuestro propio tra­bajo, con la Campaña Laboral Latinoamericana Contra en Hambre y la Corrupción en Europa y el Mundo.

 
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