Hemos soportado cinco siglos de explotación y muerte - Inspiración de Jesucristo

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Hemos soportado cinco siglos de explotación y muerte

Proyecto Generador de Empleo


HEMOS SOPORTADO CINCO SIGLOS DE EXPLOTACIÓN Y MUERTE

«Acopiad el grano y las semillas y juntad los retoños
que tiempos de sequía y hambre avecinan.
Aguzad las armas,
que enemigos ocultos tras las montañas y los cerros
no tardarán en acechar con avaricia,
la holgura y la riqueza de estas tierras.»

Popol Vuh


Aquí tratan de olvidar lo que nosotros nunca olvidamos. Aquí no le dan importancia a lo que verdaderamente importa. Los españoles conquistadores en Perú secuestraron al Inca Atahualpa y le exigieron a nuestros pueblos que les pagáramos un inmenso rescate para no matarlo. Les dimos todo lo que querían, más de veinticuatro toneladas de oro y plata y miles de piedras preciosas del Imperio del Sol; y, después de haber recibido el rescate, los cobardes terroristas españoles, en vez de dejarlo libre como era lo convenido, lo asesinaron a sangre fría. Así, con el pago de ese rescate, les demostramos que para nosotros vale más la vida de uno de nuestros seres queridos que todas las riquezas del mundo. El caso del Inca no fue un caso aislado. En todo el continente les dimos cuantos objetos de valor nos exigieron, miles y miles de toneladas de oro y plata, entre otras muchísimas riquezas de infinito valor y sacrificio laboral. Y, como no sabían hacer otra cosa, como esas eran las órdenes que recibían desde su sociedad consumista, nos continuaron esclavizando y matando a millones de indígenas.

Desde que llegaron los conquistadores nuestros pueblos paralizaron totalmente sus grandes obras de arquitectura y demás artes y ciencias. Conocemos las prioridades. Nunca hemos parado de luchar para liberarnos de los tiranos y dictadores de turno y de todos sus secuaces y oportunistas. Durante el presente siglo, a pesar de todas las adversidades, poco a poco hemos ido reactivando y perfeccionando nuestras obras de ingeniería empresarial y social. En la región andina, al igual que en Centro América, también estamos realizando grandes obras, construyendo pueblos jóvenes. En Villa El Salvador les hemos demostrado que nuestros programas laborales se desarrollan en progresión geométrica, gracias a nuestra fuerza laboral, porque generamos riqueza. En cambio las instituciones benéficas cada mes consumen y pierden más centenares de miles de millones de pesetas.

¿Por que no nos entienden? A los pobres no nos interesa que nos maten, sino vivir dignamente. No nos interesa que nos mantengan, sino sentirnos útiles y realizados. No nos interesa que nos engañen, sino cobrar lo que nos pertenece. Sean comprensivos. No sean necios. El asistencialismo cada día mata a más gente en todo el mundo, porque su sistema es consumista, porque sus dirigentes son despilfarradores y destructores. Ni hacen, ni dejan hacer. Los Médicos Del Mundo y los Médicos Sin Fronteras mediocuran a un herido y se les mueren millones de hambre. ¿Acaso no es verdad? No son parches los que necesitamos, sino soluciones a todos los niveles. Esa es la verdad. Si los médicos se enfadan por nuestro testimonio, si la verdad les produce jaqueca, que se traguen entera su benéfica institución para curarse, que para eso cobran demasiado, los que cobran. Ojalá se enfaden durante quinientos años para que nos comprendan. Los médicos que reflexionen y sean consecuentes, jamás se van a enfadar. Habrá de todo, para todos los gustos.

Los médicos aquí no tienen ninguna justificación moral para sentirse ofendidos porque le decimos la verdad. Los médicos españoles hace pocos meses se pusieron en huelga para reivindicar mayores salarios, sin importarles que centenares de miles de enfermos se quedaran sin atención médica durante tanto tiempo. Y no fue una huelga por el bien de la humanidad, ni por el bienestar de los pacientes, sino por sus propios intereses. Si los médicos tienen derecho a cobrar mejores salarios, ¿por qué a los Médicos Del Mundo les molesta que los pobres reivindiquemos el derecho a devengar los nuestros? ¿Por qué les molesta que organicemos y administremos nuestras propias empresas solidarias y obras sociales? Además, en todo caso, ¿qué vale más, prevenir o lamentar, combatir la causa o el efecto? Jamás en la historia, ningún hospital, y todavía menos un tenderete médico provisional, ha generado desarrollo en ninguna nación. El desarrollo económico de los pueblos, en cambio, posibilita construir y mantener activa la red de modernos hospitales que atiende a todos los habitantes de cualquier nación del mundo. Los médicos saben que nuestra afirmación es cierta, por lo tanto, deberían comprender que la verdad es su mejor medicina.

¿De qué les sirve a los médicos poner un miserable punto de sutura en una herida económica, social y cultural que se les abre infinitamente? ¿De qué les sirve a los sacerdotes absolvernos de nuestros pecados si nos matan de hambre y a traición? ¿Cómo es posible que los médicos y los sacerdotes españoles no nos entiendan a los centroamericanos después de haber padecido España una guerra civil como la de El Salvador? La diferencia fue que aquí la guerra terminó con vencidos y vencedores, mientras que en nuestro país nos pusimos de acuerdo para terminar la guerra. ¿Acaso no es posible que una nación se desarrolle utilizando apropiadamente todos los recursos disponibles? ¿Acaso los europeos ignoran su propia historia? ¿Acaso a los médicos desempleados y a los sacerdotes no les conviene, a corto, medio y largo plazo, el desarrollo-empresarial-social del ciclo vital de la economía de las naciones, mediante la generación de empleo vía financiamiento-inversión-comercio-crecimiento? Si los médicos y los sacerdotes nos ven como sus enemigos a los economistas y empresarios de los pueblos, si se oponen a que los obreros y los campesinos mejoremos nuestras condiciones laborales y salariales, si impiden que los agentes sociales cumplamos nuestra función vital, apañados van, por torpes. Podríamos volver a reescribirles la historia del mundo, con tal de que nos comprendan.


 
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