Inspiración de Jesucristo

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Liberación del pueblo de Israel y de nuestros hermanos evangélicos

Evangelización > El Nombre de Dios
 


CAMPAÑA CRISTIANA CATÓLICA
PARA LIBERAR AL PUEBLO DE ISRAEL
Y A NUESTROS HERMANOS EVANGELICOS
DEL SATANISMO PROTESTANTE


En nuestra Santa Iglesia Católica, nuestros sacerdotes nunca nos prepararon para defendernos de las mentiras y falsas doctrinas que propagan los pastores protestantes. Debido a la ignorancia a que nos han sometido nuestros sacerdotes, cientos de millones de hermanos y hermanas creyentes han sido fácilmente estafadas y condenadas al infierno por los pastores protestantes. Fieles a nuestro bautismo y a las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo, los cristianos y cristianas católicas, de ahora en adelante, hasta el fin de este mundo, en todos los pueblos y naciones, nos dedicaremos a liberar a nuestros hermanos y hermanas creyentes de la ignorancia a que los han sometido los negligentes sacerdotes católicos, y a liberarlos de la perversión que los mantiene encadenados a los satánicos pastores protestantes. La liberación del Pueblo de Dios la realizaremos desenmascarando las mentiras de Satanás, predicando la verdadera Palabra de Dios, proclamando la Verdad que nos hará libres, procurando siempre y en todo lugar la común salvación de las almas.

Debido a la ignorancia en que los sacerdotes nos han mantenido durante siglos, cientos de millones de creyentes católicos se han convertido en protestantes, se han pervertido creyendo que los dirigentes de las sectas les inculcan enseñanzas divinas, han muerto confundidos y condenados al infierno, creyéndose con poder y gloria, creyéndose sanos y salvos, sin darse cuenta que los predicadores corruptos los convirtieron en fanáticos e hipócritas financistas de las satánicas sectas protestantes, las cuales durante los últimos cinco siglos han demostrado ser contrarias al verdadero evangelio y la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo.

En las últimas décadas, han proliferado un sinfín de sectas y predicadores protestantes, que dicen ser cristianos y evangélicos iluminados por el Espíritu Santo, que dicen hacer curaciones en nombre de Jesucristo y pactan dinero con su satánico y comerciante Jehová Dios, que dicen que hablan lenguas angelicales y predican las mentiras que están escritas en las biblias falsas que utilizan, que profetizan todo lo que les conviene para convertir a nuestros hermanos y hermanas cristianas en seguidores de hombres y vanaglorias, en idólatras del dinero y amantes de la mundana prosperidad, en creyentes corruptos e hipócritas.

A sabiendas que los protestantes utilizan cientos de miles de formas diferentes para engañar y corromper a nuestros hermanos y hermanas creyentes, es nuestro deber cristiano combatir ese degenere, procurando siempre la común salvación de las almas. Para honra y gloria de nuestro Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, en nuestra Santa Iglesia Católica nos dedicaremos a desenmascarar todas las perversas campañas evangelizadoras, de tal forma que nuestras enseñanzas sean perfectamente entendidas por los hermanos y hermanas que han sido o siguen siendo víctimas de la ignorancia, incluso por los niños y niñas que comienzan a conocer la Palabra de Dios, con la esperanza que la sana interpretación de las Sagradas Escrituras y de los acontecimientos los ayude a dejar de cometer las herejías y crímenes que los condenan al infierno.

Es un hecho mundialmente demostrado: el satánico propósito de las sectas y predicadores protestantes, es condenar al infierno a cada vez más miles de millones de cristianos, a quienes pervierten con mentiras y falsas doctrinas, utilizando toda clase de artimañas para engañarlos y confundirlos, hasta que dejan de ser hijos e hijas de nuestro Dios Padre, haciéndolos que renuncien al bautismo cristiano original, para rebautizarlos en sus pervertidos rituales sacramentales, convirtiéndolos en hijos e hijas de su satánico Jehová Dios, en hermanos y hermanas de su falso Jesucristo, en manipuladores de su falso Espíritu Santo.

Desde el siglo pasado, los predicadores protestantes han estado utilizando con descomunal afán los medios de comunicación, aprovechando la amplia cobertura mediática que les proporciona la radio, televisión, prensa, revistas, libros e Internet, así como los tabernáculos y estadios de fútbol, para lograr que masivamente sus seguidores financien, haciéndoles creer que son obras de Dios, sus malignas campañas evangelizadoras. Gracias a sus fanáticos y pervertidos financistas, los millonarios telepredicadores y cantantes protestantes, en todas las naciones han difundido la teología de la prosperidad, la cual es una lectura materialista de los Evangelios, que reduce el cristianismo a la simple posesión de bienes y placeres, sin tener ningún asidero en las Sagradas Escrituras, sino en revelaciones esotéricas.

Las ofrendas y diezmos, los "pactos financieros con Dios", que los pastores recaudan en sus campañas evangelizadoras y telemaratones, hacen que los pastores sean cada vez más millonarios e hipócritas, porque los estafadores para recibir dinero les garantizan a los creyentes la prosperidad económica, el éxito en los negocios, la solución de los problemas personales, la salud corporal y la salvación de las almas. Como los satánicos pastores protestantes son amantes del dinero y la vanagloria, para honra y gloria de su mercantil Jehová Dios, a cientos de millones de creyentes cristianos les han hecho creer que Dios es un vulgar comerciante, que Dios da todo lo que le piden, a cambio de dinero. En todos los pueblos y naciones, de esa perversa manera, continúan enriqueciéndose y envileciéndose, cada vez con menos escrúpulo, los satánicos e hipócritas pastores y pastoras protestantes.

Durante siglos, como estrategia para incrementar su número de creyentes diezmadores, los pastores y pastoras de las sectas protestantes, se han dedicado a denunciar los pecados y errores que los sacerdotes y feligreses hemos cometido en la Iglesia Católica. Al escuchar las críticas, millones de hermanos católicos se han hecho protestantes; no obstante, quienes amamos los sacramentos y virtudes de nuestra Santa Iglesia Católica, todas las críticas realizadas por los protestantes, y nuestra cada vez más profundas y precisas autocríticas, nos han servido para que no siguiéramos ignorando e incumpliendo el santo evangelio y la sana doctrina de nuestro Señor Jesucristo, no sólo detestando, confesando y arrepintiéndonos de nuestros pecados personales, sino también dedicándonos en cuerpo y alma a desenmascarar y enjuiciar a los sacerdotes y obispos corruptos, hasta obligar a los cardenales y sumos pontífices a reconocer y aborrecer los crímenes que han estado cometiendo todos los sacerdotes homosexuales y pederastas, así como sus promotores y encubridores.

Hace 35 años, en 1975, cuando en Santa Rosa de Lima comenzamos a ser víctimas de los sacerdotes homosexuales y pederastas, ninguno de nosotros se atrevía a denunciar a los sacerdotes depravados, por temor a perjudicar a nuestra Santa Iglesia Católica. Después nos dimos cuenta que los sacerdotes homosexuales y pederastas no amaban a nuestra Santa Iglesia, sino que se aprovechaban de nuestra Iglesia y de la ignorancia y buena fe de nuestros hermanos y hermanas cristianas, para seguir cometiendo cada vez más escandalosos abusos sexuales y multimillonarias estafas.

Por ser justo y necesario, por ser nuestro deber y salvaci{on, las víctimas de los sacerdotes homosexuales y pederastas, comprobamos y denunciamos los siguientes hechos:

a) La generación de sacerdotes homosexuales y pederastas, en todas las naciones,  comenzó a imponerse y expandirse desde los seminarios, adquiriendo los depravados cada vez más poder en el Vaticano, las Conferencias Episcopales, las diócesis e instituciones eclesiales;

b) El número de monaguillos abusados sexualmente en nuestros templos se fue incrementado sin cesar, y ningún obispo hizo nada para impedirlo, sino que siguieron encubriendo a los criminales y reprimiendo a las víctimas, a pesar de nuestras reiteradas denuncias y reclamos;

c) Los sacerdotes depravados utilizaron la Conferencia Episcopal de El Salvador y la Conferencia Episcopal Española para robar el capital que la Iglesia recaudaba para ayudar a las pobres víctimas de la guerra civil,  y lo utilizaron para financiar sus orgías sexuales y darle dinero a sus amantes, para financiar viajes de placer y para comprar empresas mercantiles, vehículos, terrenos y residencias de lujo en nuestra nación y en el extranjero;

d) A los sacerdotes y obispos depravados en El Salvador los ascendieron a Coroneles y Generales del Ejército, y en los medios de comunicación salían publicadas sus celebraciones cuando cínicamente se dedicaban a bendecir las armas y bombas que los militares utilizaban para reprimir y masacrar a nuestros pobres hermanos y hermanas salvadoreñas;

e) Los sacerdotes y monseñores del Opus Dei que fueron ascendidos en el Ejército, estaban plenamente aliados con los militares que asesinaron a Monseñor Romero, y se alegraron cuando asesinaron a nuestro Arzobispo, y a nosotros nos amenazaban con mandarnos a matar si seguíamos desenmascarando su depravación sacerdotal;

f) Los sacerdotes depravados no sólo se dedicaban a estafar a nuestras familias católicas, sino que también se dedicaban a manipular a nuestros hermanos y hermanas creyentes, para que nos denigraran y destruyeran cuanta obra social comenzamos a organizar en nuestro país;

g) Como el clero gay desde hacía décadas había adquirido el maligno poder de controlar e imponerle su depravación a los cardenales y a los sumos pontífices, desde el Vaticano les concedieron poder a todos los homosexuales y pederastas, para que nos excomulgaran a los cristianos católicos que no estábamos de acuerdo con la depravación sacerdotal;

h) Debido al maligno poder que habían adquirido los sacerdotes y obispos depravados, desde el Vaticano se obligó a todos los sacerdotes y obispos de todas las naciones, sin excepción alguna, a promover y encubrir a todos los sacerdotes homosexuales y homosexuales, so pena de ser excomulgados quienes desobedecieran las órdenes que les habían dado;

i) Los sacerdotes y obispos depravados decían que todo lo que ellos hacían era para bien de nuestra Santa Iglesia Católica...

Para desenmascarar a los sacerdotes homosexuales y pederastas, nos dedicamos a luchar por la liberación de todos los cristianos católicos que estábamos siendo estafados y excomulgados, por la liberación de nuestro sufrido pueblo salvadoreño, y por la liberación de todos los sacerdotes y obispos que estaban obligados a cumplir y hacer cumplir las nefastas imposiciones del Opus Dei y de todos los sacerdotes y obispos que eran sobornados o estaban sometidos a los inmorales e hipócritas  homosexuales y pederastas, a sabiendas que era imprescindible luchar por la liberación de nuestros cardenales y sumos pontífices, haciéndoles reconocer públicamente los crímenes que estaban cometiendo.

Obligamos al Papa Juan Pablo II a avergonzarse por los crímenes que estaban cometiendo los sacerdotes y monseñores que él personalmente había promovido y encubierto. Tolerancia cero decretado por los obispos de México, de Estados Unidos, de Irlanda. Y todo lo que aún falta por hacer, para limpiar toda la basura que denigra a nuestra Santa Iglesia Católica... Ahora son sacerdotes, ex seminaristas, los que están denunciando el degenere que se había impuesto por los máximos dirigentes del Opus Dei.

Cuando nuestras conciencias no pudieron soportar tanta maldad e hipocresía sacerdotal, comenzamos a desenmascarar públicamente a todos los feligreses, sacerdotes, obispos, cardenales y sumos pontífices que los promovían y encubrían, para que no siguieran violando los Sagrados Mandamientos de nuestro Dios Padre ni denigrando el Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, para impedirles que continuaran abusando de más niños y jóvenes monaguillos en nuestros sagrados templos, para que a quienes denunciábamos su depravación no nos siguieran excomulgando y amenazando con mandarnos a matar, para que por sus crímenes fueran debidamente enjuiciados, condenados y expulsados del sacerdocio.

Cuando comenzamos a desenmascararlos, los sacerdotes homosexuales y pederastas se burlaban de nosotros, diciendo que ellos eran poderosos, que eran ellos los dirigentes de la Iglesia, que todos los feligreses los respaldaban, y que nosotros éramos ineptos y fracasados.

En los últimos tiempos, para conseguir más adeptos y dinero, los pastores se han dedicado a desenmascarar las contradicciones y crímenes cometidos por los demás pastores y sectas, utilizando los medios populares. De esta manera, viendo sus videos y leyendo sus publicaciones, los cristianos católicos ahora conocemos las perversidades cometidas en todas las sectas, porque han sido ellos mismos quienes se han dedicado a denunciar y documentar sus propias desviaciones doctrinales y malignas campañas evangelizadoras, desde cuando los corruptos pastores protestantes se dieron cuenta que al utilizar los medios de comunicación masivamente incrementan el nivel de los diezmos y ofrendas que recaudan en sus sectas y tabernáculos, volviéndose los pastores cada vez más codiciosos, charlatanes, millonarios e hipócritas, al lograr quitarles los seguidores a las demás sectas.

Antes eran los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo Día, los Mormones, etc., quienes se dedicaban a criticar a la Iglesia Católica; y ahora son los mismos protestantes los que se dedican a criticar los errores de las demás sectas protestantes. Se puede aprender mucho analizando las denuncias que hacen, pero hay que tener cuidado, para no terminar más confundido con tantas biblias falsas y mentiras que difunden en sus publicaciones y prédicas.

EMBAJADA DEL REINO DE LOS CIELOS
 
LA BIBLIA FALSA DE LOS TESTIGOS DE JEHOVÁ

LA BIBLIA FALSA DE LOS ADVENTISTAS

FALSA DOCTRINA DE LA PROSPERIDAD


 
 
 
 
 

 
 
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