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No necesitamos intermediarios ladrones y asesinos

Proyecto Generador de Empleo


NO NECESITAMOS INTERMEDIARIOS LADRONES Y ASESINOS

«...los que se han entregado a sembrar maíz para hacer negocios,
dejan la tierra vacía de huesos,
porque son los huesos de los antepasados
los que dan el alimento maíz,
y entonces la tierra reclama huesos,
y los más blanditos, los de los niños,
se amontonan sobre ella y bajo sus costras negras,
para alimentarla.»

Hombres de Maíz


¿Quiénes son los multimillonarios ladrones y asesinos asistencialistas y sus cómplices? En Santa Rosa de Lima, en nuestro pueblo, en agosto de 1990, cuando aún estábamos en guerra en nuestro país, un estafador alemán, Norbert Burkard Fromme, comenzó a prometer ayuda para miles de niños y jóvenes de nuestros pueblos, así como bibliotecas, clínicas, medicinas, ropa, talleres de maquila, y muchas cosas más que nunca cumplió. Casi de inmediato, en septiembre, al siguiente mes de haber iniciado su labor asistencial, por la radio JE de nuestro pueblo, en reiteradas ocasiones denunciamos ese fraude paternalista; pero, desafortunadamente, la inmensa mayoría de los salvadoreños continuaron creyéndole al estafador alemán, porque los dirigentes de Cáritas, en vez de combatir a los corruptos, en vez de enmendarse ellos mismos, en vez de cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios, continuaron denigrándonos a ios promotores de nuestra comunidad cristiana de base. Y tal como lo habíamos previsto y denunciado, en 1992, el paternalista alemán salió huyendo de El Salvador, estafándole más de 6.425 millones de pesetas a miles de trabajadores católicos y protestantes salvadoreños. Todos los medios de comunicación de nuestro país, radio, prensa y televisión, coincidieron en denunciarla como la «estafa del siglo». En España los medios de comunicación no dijeron nada sobre esa estafa europea, ni las organizaciones humanitarias denunciaron nada, porque esas noticias aquí no les conviene publicarlas.

Nadie puede negar la verdad. Les estamos descubriendo la verdad. En Santiago de Compostela los sacerdotes de Cáritas se atrevieron a decir que Santa Rosa de Lima no existe. ¿Qué salvadoreño no está dispuesto a afirmar que Santa Rosa de Lima sí existe en la zona oriental de nuestro país? También la estafa del alemán es real. Miles de denuncias están interpuestas en los tribunales de justicia de nuestro país. Todos los salvadoreños estamos dispuestos a ratificar que esa estafa existió. Según las publica­ciones en la prensa salvadoreña fue la Interpol la que se encargó de perseguir al estafador en las demás naciones. Esa multimillonaria estafa asistencialista no quedará impune como las otras tantas que han cometido las instituciones benéficas en todo el mundo. Estamos organizados para que no quede impune. Los alemanes tendrán que reintegrarnos todo el capital que nos estafó su compatriota. Todo ese capital, con sus respectivos intereses, lo recuperará nuestra organización en Alemania, a partir del próximo año, para financiar la creación de nuevas empresas solidarias y obras sociales en Centro América; beneficián­dose los alemanes, por supuesto, con los programas laborales de nuestro Proyecto Generador de Empleo de Carácter Innovador.

En España engañan a los pobres. Aquí existe una incongruencia asistencial que demuestra el fraude. Los dirigentes de Manos Unidas afirman que su institución sirve para librarnos de la miseria a los pobres del tercer mundo. Y, entonces, ¿por qué Manos Unidas no libra a los pobres españoles de su maldito cuarto mundo? Si los de Manos Unidas son tan buenos en América, África, Asia y Oceanía, ¿por qué no demuestran que son buenos en Europa? Si tan buenos son en todo el mundo, ¿por qué son tan malos en España? ¿Por qué no ayudan a sus hermanos pobres así como nos ayudan a los extranjeros? ¿Por que prefieren continuar manteniendo como pordioseros a nuestros hermanos españoles? ¿Acaso creen que no sabemos por qué? Cuando se medita en espíritu y en verdad, de inmediato surge la respuesta. La razón es económica: a los dirigentes de Caritas y Manos Unidas no les interesa nuestro verdadero desarrollo.

Promover el desarrollo de los pobres, implica reconocer que tenemos iguales derechos que ellos, aceptar los legítimos derechos de propiedad de los pobres, permitir que las comunidades marginadas nos convirtamos en los artífices de nuestra propia realización social y económica, tanto en España como en todo el mundo. No le estamos suplicando a los sacerdotes que nos entreguen ninguna de sus muchas propiedades. A nadie le estamos suplicando que renuncie a sus excelentes salarios mensuales, jubilaciones y demás prestaciones sociales. A nadie le estamos suplicando nada. Simplemente les estamos exigiendo que reconozcan que los pobres de todo el mundo, al igual que los sacerdotes españoles, también tenemos derecho a tener y administrar nuestras propias casas, empresas y obras. Existen sacerdotes y laicos que en realidad cumplen sus votos de pobreza haciéndose pobres con los pobres, al igual que existen otros que utilizan los ejércitos y las instituciones benéficas para matarnos y enriquecerse ilícitamente.

¿A quiénes les interesa ocultar la verdad? Manos Unidas apenas logró recaudar 5.267 millones de pesetas en 1992. ¿Cómo logró el cooperante alemán estafarnos en El Salvador muchísimo más dinero que lo que recaudó Manos Unidas en España? ¿Acaso somos más generosos o interesados los salvadoreños que los españoles? ¿Cómo es posible que en la más pequeña y pobre nación americana los generosos europeos logren estafarnos muchos más millones que los que recaudan las instituciones humanitarias en esta grande y rica nación europea? ¿Acaso ignoran que siempre ha sido así? Durante siglos siempre les hemos dado grandes riquezas a cambio de sus asquerosas miserias. ¿De qué nos sirve que los dirigentes de Manos Unidas nos donen 250 millones a E! Salvador, si los sacerdotes y los cooperantes humanitarios lo facilitan todo para que otro europeo llegue a estafarnos más de 6.425 millones? Llevamos demasiados años soportando esa farsa paternalista. Siempre llegan a engañarnos con sus miserables donativos y promesas ios que se roban las riquezas de nuestros continentes. Lo único que cambian son sus títulos y las vestimentas que utilizan para engañarnos.


 
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