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SOLIDARIZATE CON LAS VICTIMAS DE
LOS SACERDOTES HOMOSEXUALES Y PEDERASTAS


En la parroquia de Santa Rosa de Lima, durante treinta años, desde 1975, hemos sido víctimas de los sacerdotes homosexuales y pederastas, así como de sus corruptos promotores y encubridores.

Los sacerdotes homosexuales y pederastas, a los cristianos que les exigimos el fiel respeto y cumplimiento del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, a quienes desenmascaramos la depravación e hipocresía clerical que han impuesto en todas las naciones, nos amenazan con excomulgarnos. Los sacerdotes homosexuales y pederastas ya no nos engañan con sus hipócritas excomuniones. Son ellos, por criminales, quienes no heredarán el Reino de Dios. Nuestro Dios Padre, por medio del Apóstol Pablo, dice: “¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? No os engañéis: Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios.” (1 Co 6, 9-10).

El Papa Juan Pablo II, después de desatarse en los medios de comunicación el escándalo mundial provocado por los sacerdotes homosexuales y pederastas, sumamente avergonzado por todos los repugnantes crímenes que los sacerdotes depravados han cometido en los seminarios, conventos, templos e instituciones eclesiales, dijo: "Como sacerdotes estamos personal y profundamente afligidos por los pecados de algunos de nuestros hermanos, quienes han traicionado la gracia de la ordenación al sucumbir a las más cruel forma de la maldad que acecha al mundo". "Esto ha causado graves daños a la vida de la Iglesia y se ha convertido en un obstáculo para la trasmisión del Evangelio". "Los Padres del Sínodo han condenado todo tipo de abusos sexuales, así como toda forma de abusos de poder, tanto en el seno de la Iglesia como en la sociedad en general". "El abuso sexual dentro de la Iglesia es una profunda contradicción con la enseñanza y el testimonio de Jesucristo".

Gracias a Dios, ahora todos los sacerdotes homosexuales y pederastas están siendo severamente desenmascarados y condenados en todas las naciones, para que en los templos no sigan predicando hipócritamente la Palabra de Dios, para que no continúen cometiendo crímenes que causan cada vez más víctimas, lo cual daña y perjudica profundamente a nuestra Santa Iglesia Católica.

Los sacerdotes criminales y sus hipócritas encubridores mienten al decir que nosotros no tenemos derecho a enjuiciarlos y echarlos de nuestros templos. Para demostrar que los cristianos tenemos derecho a enjuiciar y echar a los sacerdotes criminales, el apóstol Pablo dice: “Al escribiros en mi carta que no os relacionarais con los impuros, no me refería a los impuros de este mundo en general o a los avaros, a ladrones o idólatras. De ser así, tendríais que salir del mundo. ¡No!, os escribí que no os relacionarais con quien llamándose hermano, es impuro, avaro, idólatra, ultrajador, borracho o ladrón. Con ésos, ¡Ni comer! Pues, ¿por qué voy a juzgar yo a los de fuera? ¿No es a los de dentro a quienes vosotros juzgáis? A los de fuera Dios los juzgará. ¡Arrojad de entre vosotros al malvado!” (1 Co 5, 9-13).

De conformidad a la Palabra de Dios escrita en la Santa Biblia, en Santa Rosa de Lima obramos bien al echar de nuestro templo al homosexual Padre Leopoldo y al pederasta Padre Maligno. Y no sólo nos hemos organizado para echar de nuestro templo a esos sacerdotes criminales, sino para promover en todo el mundo la Nueva Evangelización que desenmascara las falsas doctrinas y las malas prácticas religiosas que les han inculcado a sus fieles seguidores y encubridores.

En nuestro sagrado templo los sacerdotes homosexuales y pederastas no sólo se dedicaron a cometer escandalosos crímenes sexuales, sino que por su maligno amor al cuantioso dinero que necesitan para financiar sus asquerosos vicios, cometieron la insensatez de inculcarle a nuestros hermanos y hermanas feligreses la falsa doctrina protestante de no hacer obras, de tal forma que durante tres décadas no han permitido que se construya la Clínica Parroquial de Santa Rosa de Lima, la Escuela de Educación Especial “Divina Providencia”, ni alguna otra obra parroquial que auxilie y beneficie a nuestros pobres hermanos y hermanas cristianas.

Hace treinta años, en 1975, el Padre Leopoldo comenzó a recaudar fondos para construir la Clínica Parroquial de Santa Rosa de Lima. Y a pesar de todos los millones de dólares recaudados y malgastados por el Padre Leopoldo, y de los veinte mil dólares recaudados que desde la Semana Santa del año pasado están depositados en la sucursal limeña del Scotiabank, y de la donación del equipo odontológico por parte de la familia de médicos Molina Flores, y de todos los médicos dispuestos a atender a los pacientes en nuestra Clínica Parroquial, y de la buena voluntad manifestada durante décadas por miles de feligreses residentes en El Salvador y en el extranjero, los necios encubridores del Padre Leopoldo y del Padre Maligno se niegan a que nuestra Clínica Parroquial comience a funcionar en el Salón Juan Pablo II de nuestro templo.

Los fieles encubridores de los sacerdotes homosexuales y pederastas que hipócritamente continúan comulgando y repartiendo la Sagrada Eucaristía en nuestro templo, prefieren que las instalaciones de nuestro templo sigan estando sucias e inutilizadas, en vez de destinarlas a ayudar a nuestros hermanos y hermanas pobres. Los sacerdotes corruptos los han hecho creyentes malos e hipócritas, a su maligna imagen y semejanza. En nuestro sagrado templo llevamos treinta años siendo víctimas de todos los endiablados feligreses que hipócritamente comulgan y reparten hostias consagradas, quienes prefieren condenar al infierno sus perversas almas, con tal de seguir promoviendo y encubriendo las millonarias estafas y la maligna depravación de sus adorados sacerdotes homosexuales y pederastas.

A todos los hipócritas promotores y encubridores de los sacerdotes homosexuales y pederastas, en nuestro templo continuaremos evangelizándolos con la Palabra de Dios que les enseña y obliga a ser justos y misericordiosos, para que no sigan siendo malos creyentes, sino buenos cristianos, para que reconozcan que es justo y necesario, nuestro deber y salvación, que nuestra Clínica Parroquial comience a funcionar en auxilio y atención de nuestros más pobres hermanos y hermanas cristianas.

Gracias a Dios, los sacerdotes depravados se van huyendo de nuestro templo, de nuestro santuario de conversión cristiana. Después de haberlo desenmascarado con la Palabra de Dios, el homosexual Padre Leopoldo se fue huyendo a España. Al pederasta Padre Maligno también lo estamos desenmascarando con la Palabra de Dios. Para demostrar que se arrepiente de sus crímenes, el 30 de agosto de este año, el Padre Maligno deberá venir a nuestro sagrado templo, a anular todas las malignas excomuniones que nos impuso a quienes desenmascaramos su satánico afán de querer seguir siendo sacerdote corruptor de nuestros fieles hermanitos cristianos; y deberá venir a demostrar que está sinceramente arrepentido de sus canalladas, tendrá que venir a demostrar su arrepentimiento públicamente, en plena misa, ante todo nuestro pueblo, pidiéndonos perdón a todas las víctimas de su maligno amor al dinero, de su maligna depravación sexual y de sus malignas excomuniones.

Nada es azar. El 30 de agosto de 1990 el Padre Leopoldo fue incapaz de venir a nuestro templo a rezar sinceramente el Padrenuestro, y por su depravación sacerdotal se tuvo que ir huyendo a España. Si el Padre Maligno, el 30 de agosto de este año 2005, en la solemne misa concelebrada de nuestras tradicionales fiestas patronales, es incapaz de venir a rezar sinceramente el Padrenuestro, si es incapaz de venir a demostrar que se arrepiente de su depravación sacerdotal, si no anula en nuestro templo todas sus malignas excomuniones y nos pide perdón a todas sus víctimas, se tendrá que ir huyendo para siempre de nuestro pueblo, al igual que se fue huyendo el Padre Leopoldo.

La verdad y la justicia proceden de Dios. La mentira y la injusticia proceden de Satanás. En nuestro sagrado templo, este 30 de agosto, en solemne misa concelebrada, la verdad y la justicia que procede de Dios, va a derrotar por completo la mentira y la injusticia que procede de Satanás. La mala fe e hipocresía que los sacerdotes homosexuales y pederastas les han inculcado a todos sus malignos seguidores y encubridores, este 30 de agosto vamos a desenmascararla en nuestro sagrado templo parroquial, en nuestro Santuario de Conversión Cristiana, enjuiciando al Padre Maligno ante El Salvador, obligándolo a enfrentarse al macrojuicio, a la verdad y justicia que procede de Dios.

 
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